A todos nosotr
os, habituados a un comportamiento mucho más previsible y tranquilo del territorio sobre el que vivimos, entender un terremoto y lo que implica, no nos resulta algo natural. Sí lo es para quienes se han criado en países como Perú, siempre con esta amenaza presente. Tal es el caso de varias de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, que se encuentran trabajando de forma solidaria en Santa Clara desde julio de 2001, dado que 5 de las 7 hermanas que conforman esta congregación son peruanas y les ha tocado vivir este último movimiento sísmico con gran angustia.Seguir leyendo
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